Meditación sobre 1 Samuel 13:19–14:6
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- 6 ago 2025
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06 de agosto, 2025 ------------- Dr. Joseph Najera.

Quisiera que meditáramos en un texto al que suelo volver con frecuencia en busca de consuelo.
Es mi esperanza que también les anime a ustedes. El pasaje es 1 Samuel 13:19, el cual ilustra lo sombría que era la situación de Israel bajo la opresión de los filisteos durante el reinado del rey Saúl:
"Y en toda la tierra de Israel no se hallaba herrero, porque los filisteos decían: ‘No sea que los hebreos hagan espadas o lanzas’."[^1]
Observemos que el plan filisteo para someter y mantener su dominio sobre Israel consistía en privar al pueblo de armas. Si lograban desarmar perpetuamente a los israelitas, pensaban que podrían quitarles toda capacidad de resistencia y mantenerlos bajo su yugo.
Los filisteos creían erróneamente que la única manera en que Israel podría derrotarlos sería mediante armas físicas. Tristemente, Israel también lo creía. Supusieron que la victoria se obtendría sólo si lograban igualar en número a los filisteos y replicar sus estrategias: fuerza contra fuerza, espada contra espada, lanza contra lanza. Y mientras pensaran que la guerra solo podría ganarse mediante fuerza humana y sabiduría humana, permanecerían efectivamente subyugados.
Es una escena que parece desesperanzadora, sobre todo al leer unos versículos después (1 Samuel 13:22):
"Y aconteció que el día de la batalla no se halló ni espada ni lanza en mano de ninguno de los que estaban con Saúl y con Jonatán..."
Pero en medio de esa aparente impotencia—de la falta de espadas y lanzas—se alzaba Jonatán: un hombre que no solo portaba una espada, sino que tenía una fe extraordinaria. Él no creía que la victoria de Israel dependiera de números, de fuerza, ni de armas visibles. Su mirada estaba puesta en el Señor Dios para alcanzar el triunfo. Así que al prepararse junto a su escudero para enfrentarse al ejército filisteo (solo ellos dos), Jonatán pronunció estas palabras poderosas y profundas (1 Samuel 14:6):
"Quizá haga Jehová algo por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos."
Con frecuencia, la Iglesia olvida que sus armas no son físicas, pues nuestra lucha última es contra potestades espirituales en los lugares celestiales. Y lo más trágico es que, a veces, olvidamos que el Señor Dios está de nuestro lado.
ETS, como institución, puede parecer pequeña e insignificante ante los ojos del mundo. Puede ser desestimada como si no tuviese poder ni influencia. Incluso para nosotros puede ser tentador ver las fuerzas que nos rodean y pensar que no hay esperanza para resistir. Pero sabemos que, mientras pongamos nuestra fe en el poder y la fuerza del Señor, no habrá enemigo, ni potestad ni principado que pueda prevalecer contra nosotros.
Mientras decidamos combatir las tinieblas espirituales que nos rodean con la poderosa y viva Palabra de Dios, y andar por fe en el poder del Señor, seguiremos derribando las fortalezas que mantienen a nuestras sociedades en cautiverio.
Quiero compartirles una cita de H. Evan Runner, pronunciada en el discurso Point Counter Point, con motivo de la apertura del Institute of Christian Studies:
"El cosmos de Dios es un teatro de espíritus contendientes. Detrás de todo—en esta era como en todas, y en nuestras vidas individuales como en instituciones y sociedades enteras—se libra una gran batalla. Es una lucha entre dos poderes espirituales... Hay dos espíritus, sí. Pero sólo uno es Dios. Él ha matado (y matará)... al otro espíritu rebelde con el aliento de Su Palabra. En última instancia, la soberanía de Dios en el cosmos es la fuente y fundamento de nuestra confianza... Mientras tanto, la batalla, que es por nada menos que toda la creación y nuestras vidas completas, se intensifica día a día. Se vuelve más radical y sofisticada. Nos corresponde a nosotros, cristianos, librarla continua y resueltamente, mansos como palomas, pero prudentes como serpientes. Si queremos luchar con sabiduría, el primer requisito es entender la naturaleza de la batalla. En esta lucha por determinar quién tiene autoridad para definir el significado, no hemos comenzado a combatir hasta que aprendamos a no confiar en nuestros argumentos metafísicos ni sistemas teológicos, sino a depositar nuestra confianza únicamente en la Palabra de Dios, que tiene poder para abrir el corazón y engendrar nueva vida. Es una cuestión de enfrentar espíritu contra Espíritu, palabra contra Palabra. No podemos quedarnos en los síntomas; debemos atacar la causa. La incredulidad radical de nuestro tiempo sólo puede ser contrarrestada eficazmente si se enfrenta con una fe radical en la única Palabra viva y poderosa de Dios. Contra los susurros de Satanás debe oponerse la Declaración de Dios. En esta batalla, sólo la Palabra soberana de Dios puede vencer."[^2]
Me alienta saber que ETS permanece firme en su compromiso de empuñar el poder de la Palabra de Dios para derribar fortalezas. Me llena de esperanza saber que esta institución busca atacar la raíz de la enfermedad: la incredulidad radical que aqueja a nuestras culturas.
ETS es, en verdad, una institución singular. Aquí se rechazan los vínculos con el sincretismo, las tradiciones racionalistas y el humanismo secular. Son estos los espíritus que infectan y a veces dominan muchas instituciones cristianas, dejándolas impotentes. ¿Acaso no es sorprendente ver que muchos cristianos hoy, como Israel en el día de batalla, se esconden en cuevas?
Estos espíritus, como los filisteos, intentan privar al pueblo de Dios de la confianza en la pura Palabra del Señor. Y quizás aún más grave, ostentan sus propias armas ante el rostro del pueblo de Dios.
Philippus Jacobus Hoedemaker, en su mensaje de apertura en la capilla de la Free University de Ámsterdam (comentando este mismo texto de 1 Samuel), observó que los enemigos parecen tener a su disposición toda clase de armas. Dijo:
"Pero las armas deben seguir a un llamado a las armas, ¿y no están las armas, en su mayoría, en manos del enemigo? El poder de la palabra, que ha abatido a sus diez mil; El del canto, al que toda gran revolución popular rinde homenaje; El del pincel, que con las artes visuales, según los incrédulos..., está destinado a sustituir la religión; El de la prensa, reina del mundo, que no sólo trabaja y esclarece a miles, sino que piensa por ellos; El de la ciencia, cuyo dictamen pone fin a toda contradicción y no sólo participa en toda cuestión, sino que decide como juez supremo; El de la legislación, que no sólo decide sobre nuestros bolsillos sino también sobre nuestros cuerpos, nuestros domingos, nuestros hijos y, en la medida en que sirve a la incredulidad, actúa cada vez con menos restricciones sobre nuestras conciencias; El de la opinión pública, que en cierto sentido se encuentra por encima de la legislación y que cada vez más se vuelve contra los cristianos y el cristianismo. ¿No están todos estos poderes enteramente, o casi por completo, al servicio de aquellos que consideramos nuestros oponentes por causa de Cristo?"[^3]
Es una palabra profética que sigue resonando hoy. Puede parecer que el enemigo posee cada arma en esta batalla cultural por nuestras sociedades, nuestras familias, nuestras iglesias y nuestras instituciones educativas. Pero debemos recordar que, mientras empuñemos, con fe radical, la Palabra viva y poderosa de Dios, poseemos el arma que verdaderamente trae victoria.
Que ETS continúe siendo un lugar donde no necesitamos recurrir a los herreros filisteos para que nos forjen nuestras armas; donde no temamos ante la fuerza, el número, el poder, la influencia o el armamento de nuestros enemigos, sino que confiemos plenamente en la Palabra de Dios.
Y cuando reconozcamos que lo que llevamos es el poder verdadero de la Palabra de Dios, sin restricciones ni ataduras, entonces también podremos declarar, junto con Jonatán:
"...pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos."
[^1]: Traducción propia del autor. [^2]: H. Evan Runner, Point Counter Point, vol. 3 de The Collected Works of H. Evan Runner, ed. Kerry Hollingsworth y Steven R. Martins (Hamilton, ON: Paideia Press, 2022), 82–83. [^3]: Philippus Jacobus Hoedemaker, The Bible, Theology, and the Sciences: Addresses at the Free University, 1880–1886, trad. Ruben Alvarado (Arnhem, Países Bajos: Pantocrator Press, 2022), 14–15.



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