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La muerte no es el fin: ¿Crees esto?

08 de agosto, 2025 ------------- Amilcar López.


Juan 11:17–27


Introducción


El evangelista Juan nos presenta a Lázaro, amigo íntimo de Jesús, y nos dice que el Señor lo amaba profundamente, junto con toda su familia. También nos informa que Lázaro estaba enfermo. Esta es una realidad que compartimos: vivimos en un mundo caído, y ninguno está exento de enfermedad.

Hay enfermedades que se curan, otras que sólo se controlan, y muchas que desembocan en la muerte. Lázaro experimentó esto último: su enfermedad era terminal. Por eso sus hermanas, María y Marta, enviaron aviso a Jesús, esperando que viniera a despedirse de su amigo.

Cuando Jesús llegó a la ciudad, Lázaro ya llevaba cuatro días en el sepulcro. Es evidente que no alcanzó a verlo con vida, lo que provocó dolor y quizá resentimiento en Marta y María. El versículo 20 nos dice que, al oír que Jesús venía, Marta salió a su encuentro.


En el versículo 21 encontramos el reproche de Marta: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.”

Sin duda, Marta creía que Jesús podía haber sanado a Lázaro. Había visto milagros como:

  • El paralítico de Betesda, enfermo por 38 años (Juan 5)

  • El ciego de nacimiento que recibió la vista (Juan 9)

Por eso, cuando Lázaro enfermó, enviaron de inmediato a buscar a Jesús. Sin embargo, Él se detuvo dos días más antes de partir. ¿Significa esto que no le importaba la vida de Lázaro? No. Jesús tenía un propósito mayor.


¿Cuál era ese propósito?


Lo encontramos en el versículo 15: “Y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él.”


Esta declaración revela que muchos aún no creían en Jesús como el Mesías. Lo veían como un amigo, un maestro, incluso como un profeta… pero no como el Cristo.


Por eso Marta le dice: “Si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.”   Y añade: “Sé también que todo lo que pidas a Dios, Él te lo concederá.”


Ante esto, Jesús responde: “Tu hermano resucitará.”   Marta contesta: “Sí, lo sé, en la resurrección del día postrero.”

Entonces Jesús declara: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”

Jesús le pregunta a Marta si cree en Él, si cree en lo que acaba de decirle. Aquí se nos enseña que la muerte es inevitable, pero no definitiva. Jesús afirma que quien cree en Él no morirá eternamente.

Esto apunta a la promesa de la resurrección en su segunda venida:

1 Tesalonicenses 4:16–17   “Porque el Señor mismo, con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”

¿Crees esto?

La pregunta de Jesús a Marta es también para nosotros. ¿Crees que Jesús es la resurrección y la vida? ¿Crees que después de esta vida hay una vida eterna prometida para los que creen en Él?

Jesús insiste: “Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”

Esta pregunta es para ti hoy. Yo no puedo saber tu respuesta, pero sea cual fuere, tendrá su desenlace cuando crucemos el umbral de la muerte.


La esperanza de los que creen

Los que hemos creído en Cristo disfrutaremos de un paraíso, un lugar de consuelo donde la muerte ya no existirá.

Escucha lo que ya no existirá:

Apocalipsis 21:4   “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.”

Los que mueren creyendo en Cristo dejarán de sufrir. Esta es la promesa que nuestro Señor ha hecho.

Por lo tanto, para los que creemos en Cristo, la muerte no es el fin, sino el comienzo de una vida plena, llena de gozo y eterna felicidad.


¿Crees esto?







Amílcar López López es pastor, teólogo, editor y fundador de Publicaciones Tulip, una editorial dedicada a la edición, traducción y adaptación de clásicos reformados, materiales catequéticos y devocionales. Su ministerio se caracteriza por una profunda fidelidad doctrinal, sensibilidad pastoral y compromiso con la excelencia editorial.


Formación académica

  • Licenciado en Teología – Seminario Dr. Juan R. Kempers

  • Licenciado en Pedagogía – Universidad de Tamaulipas

  • Th.M. (Theologiae Magister) – Edinburg Theological Seminary (EE.UU.)

  • Maestría en Estudios Teológicos – MINTS International Seminary

  • Investigación doctoral – Edinburg Theological Seminary

 
 
 

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